Ahora le toco al hijo de un hombre de letras.

Ya le toco al hijo del campesino, ya le toco el estudiante, ya le toco al hijo del obrero, ya le toco al político, ya le toco al periodista, ya le toco al hijo del empresario…ya les ha tocado a todos y los hijos de casi todos de nuestra sociedad civil. 

Los que los mataron usan sus crímenes  para enviar  mensajes a las autoridades, a sus enemigos, al ejercito, pero sin querer, nos lo envían también a TODOS NOSOTROS.

Los asesinos nos confirman su miseria, su estupidez, su vacío, su sinsentido. Los asesinos nos confirman que frente a su violencia el Estado solo muestra su incapacidad y en ocasiones su corrupción y complicidad. 

Quiero creer que estos mensajes nos ENSEÑARÁN a todos a no tener miedo, a combatir la absurda violencia que cubre nuestra país, que solo a través de la educación, del amor, la verdad, y el valor venceremos a los sicarios del odio y a los siniestros que los solapan y alimentan.

Por: cosasdeduende

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 Comparto aquí el impactante texto de la carta de Javier Sicilia, publicada en la Revista Proceso del domingo 3 de abril, con motivo del asesinato de su hijo de 20 años Juan Francisco, ocurrido en Temixco, Morelos el pasado 28 de marzo.

ESTAMOS HASTA LA MADRE

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.

De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.

Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.

Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 PM del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generado nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.

No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.

Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.

Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.

Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.

JAVIER SICILIA

Javier Sicilia (Ciudad de México, 1956) es un poeta, ensayista, novelista, y periodista mexicano. Es colaborador de diversos medios impresos como La jornada y Proceso. Fue fundador y director de El Telar, coordinador de varios talleres literarios, guionista de cine y televisión, jefe de redacción de la revista Poesía, miembro del consejo de redacción de Los Universitarios y Cartapacios, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 1995, profesor de literatura, estética y guionismo en la Universidad La Salle de Cuernavaca y actualmente director de la revista Ixtus.

Es poeta ya que heredó su vocación por la literatura de su padre, quién también era poeta. Ávido lector de Santa Teresa y San Juán de la Cruz, Sicilia es un poeta cuyos temas están vinculados con el catolicismo y la mística cristiana como marcos para la elaboración poética. Más adelante conoció al filósofo austriaco Iván Ilich y se transformó en uno de los principales promotores de su pensamiento entre la intelectualidad mexicana.

Es colaborador del semanario Proceso, dirige la revista ‘”conspiratio”‘, desde la cual trata diversos temas de actualidad filosófica, artística y literaria. En 2009 le fue otorgado el premio de poesía ‘”Aguascalientes”‘ uno de los más importantes de México.

José Tomás Román Martín “José Tomás”

José Tomás (1975), torero artista nacido en Galapagar, España, sobrino nieto de un ganadero de reses bravas, hecho en México y propiedad del mundo taurino. Debutó de luces en febrero de 1991, se presentó en Madrid como novillero en 1995. Tomó la alternativa en México el 10 de diciembre de ese mismo año, de manos de Jorge Gutiérrez , con un toro de Xajay, y la confirmó en Madrid en mayo de 1996.

Tomás se ha caracterizado siempre por su timidez, por buscar la perfección y por tener una valentía cercana al desprecio por el miedo y la muerte, cualidad para quienes prefieren el toreo verdad y natural,  tiene gran habilidad con la espada y reconocido por su capacidad de entregar todo en una tarde y ante las ganaderías más difíciles.

En lo particular me gusta mucho sus verónicas y su toreo con la mano izquierda, situándose casi siempre muy cruzado con el toro, exponiendo el cuerpo y ejecutando la suerte con gran pureza, es común ver sangre del toro adornarle el terno, de tan cerca que se lo pasa del físico, lo que le ha costado varias cornadas graves y, a la vez, le ha consagrado, para mí, como uno de los mejores toreros de las últimas generaciones.

En septiembre de 2002, anunció en ese entonces su inexplicable retirada de los ruedos, regresó a los mismos en junio de 2007, de forma triunfal, cortando tres orejas  y abriendo la Puerta Grande de la Monumental de Barcelona.

En 2006 y 2007 El Diario español “El País”, publicó primero una charla que tuvo con el maestro Joaquín Sabina, y después un reportaje de Almudena Grandes,  publicaciones  que sin quererlo de manera directa, tocan algunos de los sentimientos de vida, de muerte y del árte que rodean la fiesta de los toros, que la hacen tan mágica y entrañable, y que tanto me gusta, las cuales comparto con ustedes, ojalá sean de su agrado.

….Joaquín Sabina, de 57 años….dijo quiero conversar con José Tomás, de 31….. El torero dijo ¡sí!  rápidamente. Lleva dos años fuera de los ruedos. Es un poeta, hablando y en silencio. Un tipo tan joven, con tanta madurez. ¿Lo da el miedo, acaso? …. dijeron. El músico y su amigo se encontraron en la casa de Sabina. Éste tomó whisky. José Tomás, un refresco.

Joaquín. Mi intención es hablar de este hombre al que yo venero, y hacerlo en un periódico de gran difusión en el que no todos sus lectores son taurinos. Querido Tomás, ¿eres consciente del insoportable brillo de tu ausencia? Hay gente que desprecia lo taurino, pero nadie ignora que hubo un tipo llamado José Tomás que brilla ahora por su ausencia. ¿Eres consciente de eso? ¿Cómo lo llevas?

José Tomás. Soy consciente. Pero las ausencias que más duelen no son las elegidas, como la mía.

Joaquín. ¿Tú decidiste conscientemente irte?

José Tomás. Sí, por eso duele menos. Este mes de mayo último ha sido duro; perdí a un amigo. Esa ausencia sí que la siento, y mucho.

Joaquín. Y ni siquiera brilla, sólo duele.

José Tomás. La mía es una ausencia elegida, se puede restaurar.

Joaquín. ¿Quieres decir que volverás?

José Tomás. No, no lo quiero decir. Pero sí que lo podría hacer. En cualquier momento. La ausencia que más duele es la que no se elige y la que no se puede volver a sustituir.

Joaquín. Corren muchas leyendas sobre ti. Por ejemplo, dejas de torear y te dejas barba, porque un torero con barba no puede ser. De hecho, yo ayer me afeité la barba para que estuviéramos un torero con barba y un cantante sin barba, y me ha salido fatal. Corre la leyenda de que te hiciste hippy, y que te fuiste a Estepona, a jugar al fútbol en un equipo de Tercera División.

José Tomás. Hay leyendas que son ciertas y otras que son leyendas. En mi caso, la barba me la dejaba en los inviernos.

Joaquín. Pero no has tenido los huevos de hacer el paseíllo con barba. La liturgia es la liturgia.

José Tomás. Eso no es cuestión de huevos; la barba me la he dejado en invierno, y he toreado con barba, en el campo. Y lo del fútbol es cierto, he jugado en un equipo de Estepona. El Macarena. Por un bar en el que voy a tomarme una cervecita de vez en cuando, tranquilamente, con mis amigos.

Joaquín. Tu abuelo y el fútbol. Cuéntame la historia.

José Tomas. Mi abuelo es muy importante en mi vida. Todos los días me llevaba a Las Ventas, cuando era un crío de diez u once años. A San Isidro. He visto muchas faenas. Me gustaba el fútbol, del Atleti de toda la vida. Y él quería que fuese torero.

Joaquín. Te destrozaba los balones si te veía jugar al fútbol. Para que fueras torero.

José Tomás. Puso la fe y la ilusión para que su nieto fuera torero. Fue realidad su sueño.

Joaquín. Te ponías donde nadie se ponía. Y te fuiste. Hay gente que dice que no se torea igual comiéndose los mocos que con mucho dinero.

José Tomás. En mi caso no tiene que ver con el dinero. Nunca se puede poner uno delante de un toro por dinero. Porque no hay nada que pueda pagar la vida de un ser humano.

Joaquín. ¿Qué le dirías a la sociedad protectora de animales, a los canarios [que no autorizan los toros], a Esquerra Republicana…, a los que dicen que es espectáculo bárbaro?

José Tomás. No comprendo que se recurra al insulto para defender lo que ellos defienden.

Joaquín. ¿Cómo defiendes la muerte del animal?

José Tomás. Poner un animal a la altura o por encima de una persona como ser humano no lo puedo comprender.

Joaquín. ¿Un buen argumento?

José Tomás. Tampoco soy la persona más indicada. Pero uno bueno es que me fueran a ver a torear en Barcelona.

Joaquín. ¡Olé! “Iros a ver a José Tomás y dejaros de mariconadas”.

José Tomás. A Barcelona.

Joaquín. Donde yo te vi. ¿Qué hay en ese terreno? Nadie sabe muy bien cómo eres, nadie te conoce. No has pisado mierda, no concedes entrevistas.

José Tomás. Sabes qué hay en eso.

Joaquín. ¿Qué hay?

José Tomás. De purísima y oro… Yo creo que uno debería vestirse, no ya en el toreo, sino en la vida, de purísima y oro…

Joaquín. De purísima y oro es una canción que hice pensando en ti, para Manolete. Una historia preciosa. El 28 de agosto, el mismo día que mató un toro a Manolete en Linares, tenías que torear, y te pusiste de purísima y oro, como la canción… Tienes en un altar a Manolete…

José Tomás. Es un ejemplo. Me fascina el misterio, la naturalidad, la hombría con la que afrontó lo que tenía que afrontar.

Joaquín. Dejaste ir toros vivos. ¿Qué pasa cuando uno dice “a este toro no lo mato”?

José Tomás. No sé. Me pasó primero en México. Fatal, al principio eso se vive fatal. Es como el deber no cumplido.

Joaquín. Antes los toreros llevaban casetes de Concha Piquer. Tu generación empieza a escuchar otras cosas.

José Tomás. La primera vez que te escuché fue en México. Un ganadero mexicano te escuchaba constantemente. Y nos dieron las diez. La siguiente canción que me cautivó fue Sin embargo. Esa música me ha ayudado terriblemente. Tu música ha sido como la oración a la que encomendarme.

Joaquín. No me digas eso.

José Tomás. Me ha pasado estar en el burladero, con el capote, esperando, y pasárseme por la cabeza canciones tuyas.

Joaquín. ¡Calla, calla!

José Tomás. Eso me ha ayudado mucho a soportar el miedo.

Joaquín. El maestro Esplá dice que eres el último torero que ha visto que no tiene miedo.

José Tomás. Tengo miedo. Soy un ser humano y he pasado mucho miedo.

Joaquín. ¿Cómo llevas que se diga “Vuelve, José Tomás, haces falta”?

José Tomás. Me reconforta. Pero no me empuja. Lo que me presiona soy yo mismo. Últimamente, sobre todo siento que algo de mi espíritu pasa hambre. Esa hambre la tengo que alimentar ahora. Necesito ahora torear de salón todos los días.

Joaquín. ¿Lees?

José Tomás. Pues sí que leo. Últimamente he leído la historia de Ava Gardner, de Marcos Ordóñez; se titula Beberse la vida. Mucha, mucha historia del toreo.

Joaquín. ¿Y lees poesía?

José Tomás. La tuya.

Joaquín. ¿Qué es el miedo? ¿Cómo es esa siesta espantosa que echáis antes de la corrida?

José Tomás. Es espantosa, sí. Siesta no suelo dormir; los días de corrida salgo a pasear, y me tumbo luego en la cama. Pero no duermo.

Joaquín. ¿Te gusta que la gente vaya a verte vestirte?

José Tomás. No. Nadie.

Joaquín. José, ¿cuándo dices “no sólo voy a ser torero, sino que voy a ser Dios”?

José Tomás. Poco a poco. En México fue cuando dije que iba a dedicar mi vida a eso…

Joaquín. ¿Volverás? ¿Y te pondrás en el sitio donde te ponías?

José Tomás. Si no pensara que me iba a poner en el mismo sitio nunca volvería. Si vuelvo algún día es porque me voy a poner en el mismo sitio y voy a tratar de torear mejor que lo que hacía. Y ahora te pregunto yo: ¿qué piensas que puede ser la muerte?

Joaquín. Pasemos a la siguiente pregunta… Me aterroriza, no tanto la muerte, sino el deterioro físico… Cuando me dio el marichalazo…, no dolía, pero al tercer día quise ir a mear y entonces me tuvieron que bajar los calzoncillos, y eso a Luis Aragonés y a los de mi pueblo nos humilla muchísimo. Y yo dije: así no quiero vivir. Hasta ahí, no.

José Tomás. Olé.

José Tomás “Vivir sin torear es no vivir”

José quería ser futbolista, pero pasaba mucho tiempo con su abuelo Celestino. A menudo, los nietos mayores siguen siendo únicos por muchos hermanos que les nazcan después, y lo son para siempre. Esa intimidad profunda y estrecha al mismo tiempo, que no tiene explicación ni la necesita, compensa con creces los mimos que se reservan para los pequeños de cada casa, porque los buenos abuelos, los que saben apreciar cómo cambia de forma y de tamaño la mano que llevan en su mano, no sólo transmiten amor, una clase especial de sabia y vigilante compañía. También saben inspirar fe, seguridad, confianza. Y a veces tienen el don de adivinar el futuro.

¿Quieres torear? Aquel día no había clase, él tenía 10, 11 años, había empezado a sufrir por el Atlético de Madrid y de mayor quería ser futbolista. Lo era ya del equipo de su pueblo, el Galapagar, un club de tercera regional cuyas categorías inferiores benjamines, alevines, infantiles, juveniles jalonaron el recorrido de su infancia. Al principio jugaba de delantero centro, después de medio centro, y corría mucho, tanto, que ahora recuerda su velocidad con una sonrisa luminosa, contenida, y un brillo travieso en los ojos.

Corría mucho y progresaba adecuadamente de categoría en categoría, por eso tenía ambiciones, pero aquel día no había clase y su familia decidió pasarlo en el campo, en la finca de su tío Victorino Martín, el ganadero que había logrado que su nombre se hiciera tan famoso, o más, que el de los matadores que se atrevían con sus corridas.

Entonces, alguien que andaba por allí le hizo una pregunta que le cambiaría la vida: “¿Quieres torear?”. No sabe por qué contestó que sí, pero se acuerda de que cuando se enfrentó a su primera vaca ni siquiera sabía armar una muleta. La cogió como si fuera un capote y su abuelo estaba allí, mirándole.

"A los 14 años"

Su abuelo Celestino le escondía los balones, se los quitaba, se los pinchaba y le daba una muleta a cambio: “Toma, torea”. Él era taxista, pero no uno cualquiera, hasta en su tarjeta de visita lo ponía: Celestino Román, taxista de toreros. No había nada en el mundo que le gustara más que alquilarse para una tournée, o quizá sí. Quizá le gustaba más ir a Las Ventas con su nieto José, iniciarle sin palabras en la liturgia profana y solemne de una fiesta que celebra la vida en el sereno presagio de la muerte, la incomparable emoción de un hilo tenso que vibra en la garganta y se estremece en el corazón, ese mundo pequeño donde cabe de sobra el mundo entero. Quizá eso le gustaba más a él, y le gustaba al niño que le acompañaba, y miraba, y se empapaba de toros en silencio, porque en la plaza se habla poco y nunca de más, porque a la plaza se va a estar callado, a escuchar a los que saben, a aprender a respirar.

Todo eso lo sabía José Tomás aquel día de vacaciones, en el campo, cuando alguien le preguntó si quería torear. Él aspiraba a ser futbolista, ni siquiera sabía armar una muleta, pero dijo que sí, dio un paso al frente, y toreó.

Me encuentro con Tomás en un reservado de Lhardy, y no es una elección casual. Aquí, el 11 de diciembre de 1944, el “todo Madrid” literario, un todo muy pequeño, casi insignificante en comparación con el que habría podido reunirse unos pocos años antes, tributó un homenaje al matador más grande de la época, Manuel Rodríguez Sánchez, “Manolete”, el torero al que más admira José Tomás. Los organizadores de aquel banquete no invitaron a ninguna mujer para evitar que el homenajeado acudiera con la suya, Lupe Sino, una belleza espectacular que antes de probar suerte en el cine había intervenido activamente en la resistencia de la capital, y de la que se afirmaba que, en algún momento de la guerra, había llegado a contraer matrimonio civil con un mando del ejército republicano. Hoy, en Lhardy, a solas conmigo y con Joaquín Sabina, el amigo común que nos reunió, José recuerda a Manolete desde el principio, desde antes del principio tal vez, al evocar las fotos que le hicieron cuando se puso por primera vez delante de una vaca. Porque ahí, en esas imágenes del niño que cogió una muleta como si fuera un capote, ya estaba todo lo que vendría después, pases precisos, presentidos, estatuarios y manoletinas infantiles que presagiaban los naturales, la actitud y el estilo que harían al hombre. En aquel momento, José Tomás no sabía nada de él, ni siquiera había oído pronunciar su nombre, y, sin embargo, ahí estaban los dos juntos, a despecho del tiempo y de la historia. “Aquel día fui Manolete antes de Manolete”, dice ahora, y que “Manolete es el toreo como una forma de estar en el mundo, no tanto de torear”. Por eso, los días 29 de mayo le gusta vestirse de palo rosa y oro en Linares. Los colores de  su última corrida, en su última plaza, en el aniversario de su muerte.

Tal vez, la naturaleza de este homenaje íntimo, sobrio y exacto bastaría para definir a un torero único en su especie, un torero artista, un torero valiente, el torero total, que es de esta época, pero parece de otra distinta. Al menos, ésa es la impresión que yo he tenido cuando he estado cerca de él, lejos del ruedo. Serio, concentrado, curioso, José Tomás mira de frente, con los ojos muy abiertos, y habla poco, lo justo, porque le gusta escuchar a los demás. Por eso nunca dice tonterías, nunca se adorna con la gracia fácil y superflua, insoportable, de los taurinos profesionales, ni se esfuerza por convertirse en el protagonista de las reuniones. Sentado a una mesa, o en el salón de la casa de un amigo, es tan inteligente como en la plaza. Por eso, y por el sincero interés que le inspiran los mundos que no son el suyo, me ha parecido siempre una encarnación feliz y anacrónica de otra estirpe, el heredero de una raza de toreros clásicos, legendarios, hombres como Juan Belmonte o Ignacio Sánchez Mejías.

"Matar o Morir"

Yo soy, claro está, tomista, es decir, formo parte de esa escuela, abundante en intelectuales y artistas, cuya denominación compartimos los seguidores de José Tomás y los de santo Tomás de Aquino. Le veo, le sigo, le miro, le admiro, y él lo sabe, pero eso tampoco le impresiona. “A mí la gente me dice: ‘Voy a ir a verte, para apoyarte’, y yo les digo siempre lo mismo: ‘No te necesito, ven si te apetece, pero no me hace falta que me apoyes, el que tiene que hacerlo soy yo, yo solo?”. Así habla el torero que ha conseguido poner de acuerdo a Madrid y a Sevilla, a los aficionados del 7 y a los del 9, a la izquierda y a la derecha de este país.

“Lo hago yo, y lo tengo que hacer solo”. Parece soberbia y tal vez lo sea, pero es también, por encima de todo, eso que se llama vergüenza torera, una condición que hoy no abunda en los ruedos y se echa mucho de menos fuera de ellos. En una época en la que los matadores de toros se hacen famosos por los apellidos de sus parejas, por sus escándalos sexuales o financieros, por sus exclusivas o por la imagen que prestan a firmas de alta costura, José Tomás, que se marchó cuando ocupaba el número uno del escalafón y a ese lugar vuelve ahora, permanece rigurosamente ausente de todos los circos. Inédito en el universo del papel cuché, huye de los medios y logra despistar a las cámaras sin trabajo aparente porque, en sus propias palabras, vive como un monje. En un país enfermizo de notoriedad, como es por desgracia el nuestro, eso sólo significa que le gusta estar en su casa y guardar su intimidad para sí mismo. Vivir, en otras palabras, de acuerdo con su destino, respetando siempre el hilo delgado, luminoso y terrible que separa el arte de la muerte.

Hay que contar con la posibilidad de morir, hay que estar dispuesto a eso. Y hay que tener miedo, aprender a superarlo, a gestionarlo, porque no se puede ignorar, es una locura renunciar a él. Las grandes tardes llegan en esos días en los que uno tiene miedo antes de salir a la plaza, porque hay que salir con el riesgo asumido, aceptarlo antes de que se produzca?”.

Mientras le escucho, con un gesto que seguramente transparenta mi admiración por la serenidad de su acento, recuerdo unas declaraciones de Luis Francisco Esplá. “¿Qué es el valor?”, le preguntaron una vez, hace ya tiempo. “El valor es el sitio donde se pone José Tomás”, contestó. Se lo recuerdo ahora y sonríe. No añade nada más, pero los dos sabemos, él mucho mejor que yo, cuál es la contrapartida del valor, la clase de amenaza que brota de unos ojos oscuros.

José Tomás en Valencia

Le gusta mirar a los toros, verlos en el campo, estudiar su expresión cuando son novillos y después, al encontrárselos en el ruedo. Al citar, siempre mira a los ojos del toro, y se esfuerza por ponerse en su lugar, por pensar que el animal también le está mirando. Entonces adivina sin esfuerzo sus intenciones, y sabe bien lo que le dice. “Como te equivoques, te cojo”. Porque las cogidas son siempre errores del torero. “Es lo que tú le das”, resume. “Si te pones delante, y quieres, y mandas, no te coge”.

Al escucharle parece fácil. “Hay que correr siempre para adelante, nunca para atrás”, añade, y lo afirma con una contundencia útil para el toreo, pero también para la vida. “Y si en un pase, el toro se te cuela, en el siguiente hay que cruzarse más, irse más para adelante?”. Parece fácil, pero no lo es. Yo lo sé porque he visto mirar a los toros. Lo sé porque he estado en plazas sombrías, silenciosas, en muchas tardes difíciles de ganado manso y malo, peligroso. Lo sé, y sé lo que es un toro con sentido, esa embestida turbia que codicia el cuerpo del torero, que pretende engañar a quien le engaña, y enganchar, y herir, y rasgar en cada pase. Y sé que hasta los buenos, los que tienen nobleza, bravura, casta, pesan seiscientos kilos y tienen dos pitones duros y afilados que terminan en punta, que pueden matar, y la potencia, la furia, la velocidad de una locomotora de sangre caliente. Y sabiendo todo eso, y lo mucho que le han pegado los toros, miro a los ojos grandes y dulces de este hombre joven, guapo, rico, y le pregunto por qué vuelve. Él tarda un instante en contestarme. Se mira las manos, mira hacia delante, asiente para sí mismo, me devuelve la mirada por fin. “Es que vivir sin torear no es descansar, no es estar relajado, ni disfrutar de lo bueno de la vida, eso que dice la gente? Vivir sin torear no es vivir”.

Para eso vuelve José Tomás, para volver a vivir. Para eso ha vuelto, porque hace meses que se encierra con toros de cinco años. “¿Y toreando a puerta cerrada te alivias?”, le pregunto, usando una expresión taurina de difícil traducción, porque “aliviarse” significa no arrimarse, excederse en las precauciones, hacer trampas incluso para esquivar el riesgo, pero también y sobre todo reservarse, no dar todo lo que se puede dar, lo que se lleva dentro. Cuando me escucha, se echa a reír. “Pues no, no me alivio”, responde.

¿Por qué, para qué? No tendría sentido”. Y sin embargo, sólo se ha vestido de luces tres veces desde septiembre de 2002, cuando se retiró en la plaza de Murcia, porque vestirse de luces no es un acto trivial, un juego caprichoso, nada que se pueda hacer sin consecuencias. Por eso, sólo se ha encargado tres vestidos nuevos para la reaparición. Y la primera vez que vio uno extendido sobre una cama después de cuatro años, se puso serio, miró a su hermano y le hizo una pregunta: “¿Nos vamos a acordar?”. Se acordaron.

Las huellas

El 17 de junio, José Tomás volverá a vestirse de luces en la plaza de Barcelona, en cuyas ventanillas cuelga un cartel “No hay billetes” que nadie había vuelto a ver por allí desde que logró colocarlo Manuel Benítez, El Cordobés, hace más de 30 años. Tomás, un torero de Madrid que, por encima de todas las leyendas, triunfó en Sevilla, y un triunfador de Sevilla al que, más allá de cualquier leyenda inversa, siguió adorando sin condiciones, y como a un patrimonio propio, el tendido 7 de Las Ventas, donde se sienta el público más difícil, más exigente del mundo, vuelve a la tercera plaza de sus grandes éxitos en un momento crítico para la fiesta en Cataluña. No es sólo un gesto, y la mejor manera de solidarizarse con la Plataforma Taurina de Barcelona, sino la elección consciente de un lugar que él quiere y que le quiere, de un público con el que se siente identificado.

Pero hay algo más, y no encuentro el modo de plantearlo. Le doy vueltas y más vueltas, alguna vuelta más, y al final embisto por derecho, aunque con cierta cautela. Reaparecer en la segunda mitad de junio, digo en voz alta, como para mí misma, cuando ha pasado la Feria de Abril, cuando ya ha terminado San Isidro? Otro tendría ya una respuesta preparada, cualquier explicación alambicada y confusa sobre los plazos, las empresas, todos esos factores imponderables que resultan útiles para fabricar una excusa. Él no. Él reconoce que tiene que probarse, ver cómo está, cómo se siente, escoger los compromisos con cuidado. De momento, este año sólo va a torear 15 corridas. Su novia no piensa ir a ninguna.

En los últimos días de su vida, Rafael Gómez, “El Gallo”, se atrevió a definir el arte de torear con una sentencia hermosa y honda, poética casi. “Maestro, ¿cuándo diría usted que un torero es artista, y que torea con arte?”, le preguntó alguien. “Cuando tiene un misterio que decir, y lo dice”, respondió él. Si El Gallo viviera hoy, quizá estaría de acuerdo conmigo en que esa definición encaja como un guante con la figura y el estilo, con la personalidad y la actitud de José Tomás, un torero profundo, misterioso, que guarda en sí mismo todas las esencias del arte clásico, el de antes de los toros afeitados y el rabo de Palomo, y no sólo en la plaza, sino además, volviendo siempre a Manolete, en su propia vida. El toreo es una forma de estar en el mundo, pero casi nadie parece recordarlo ya a estas alturas. También por eso, Tomás es un hombre misterioso, un torero raro. Lo sabe, y no le importa. Yo diría que hasta le gusta.

Torero Valente

“Una vez, en un festival, en Ronda, le brindé un toro a Antonio Ordóñez. Y en la plaza estaba la madre del Rey, y me criticaron mucho por eso, pero estando Ordóñez en la plaza, yo no podía brindarle el toro a nadie más, ¿comprendes?, no podía, porque ahí estaba Antonio Ordóñez y no había nadie más importante para mí?”. Luego, en otra ocasión, estando el Rey en el palco de Las Ventas, toreó dos toros y no brindó ninguno. Las críticas fueron proporcionales y hasta hubo quien empezó a hablar del “torero republicano”. “Es que yo brindo muy poco”, me dice cuando se lo recuerdo, “porque eso es algo que tampoco se puede hacer alegremente; yo no, por lo menos. Yo brindo en ocasiones muy especiales, cuando me sale de dentro; no puedo hacerlo por obligación, sólo porque sé que los demás están esperando que lo haga. Y a veces brindo sólo con la mirada, al entrar a matar?”. Sí, interviene entonces Joaquín Sabina, más emocionado que si acabara de recoger una tonelada de discos de oro, y me cuenta que así le brindó a él una tarde como si no pudiera contárselo yo a él, tantas y tantas veces lo he escuchado.

Pero ésta no es su única rareza. Con las excepciones de José Tomás a las reglas más rancias de la tauromaquia se podría cimentar toda una leyenda, tan moderna como las más antiguas, sobria y laica. Porque él nunca entra en la capilla de ninguna plaza antes de una corrida, y espera fuera, en la puerta, a que terminen de rezar los hombres de su cuadrilla. Y no monta altares, no colecciona estampas, no enciende velas ni lleva una medalla de la Virgen entre la ropa. Tampoco duerme la siesta antes de vestirse. Y no alterna con toreros, no fomenta los halagos de los aficionados, no acepta regalos, ni asiste a las fiestas. “Lo de Fernando Ochoa es distinto”, dice, marcando él mismo las distancias, “porque Fernando (un torero mexicano de su edad) es amigo mío, y los amigos son otra cosa?”. José Tomás no alterna con toreros y, sin embargo, y esto es una rareza más, nunca le he escuchado hablar mal de ninguno.

A pocas semanas de su reaparición, le encuentro bien, sereno y seguro de sí mismo, como si los aficionados, y sobre todo sus seguidores, estuviéramos mucho más nerviosos que él ante la perspectiva de lo que se avecina. Para ponerle en suerte, le pregunto cómo es el toro soñado, y me responde que ese toro no existe. ¿Y la faena soñada? “Ésa tampoco existe”, sonríe. Y sin embargo, me concede que en 2004, dos años después de retirarse, sintió algo que estaba muy cerca de lo que él podría soñar al torear a una vaca, en el campo, y ese día ni siquiera estaba preparado. Tal vez en aquel momento empezó a pensar en volver, tal vez entonces comprendió que lo que estaba viviendo no era la vida del todo.

El valor es el sitio donde se pone José Tomás, y José Tomás ha vuelto para ponerse en el mismo sitio. El arte es llevar dentro un misterio y poder, saber decirlo. Ése es el único compromiso que respeta, el único desafío que le importa. No va a cambiar, no viene a aliviarse, sigue siendo él y sólo aspira a ser mejor que él mismo. Me lo dice y yo lo creo, y más que creerlo, lo sé. Porque sé que para él, torear es una forma de estar en el mundo.

Arte y misterio, hondura y valor, querer y poder, vergüenza torera y el cartel de “No hay billetes”. Aleluya, aquí está otra vez José Tomás, aquí se acaban cinco años de orfandad y desconcierto. Si Manolete pudiera verle, estaría tan orgulloso de él como su abuelo Celestino.

Por: cosasdeduende

fotos: Diario “El País”

   fch 01

         Felipe Calderón menciona al presentar el paquete económico 2010….”México está hoy ante una encrucijada y de lo que hagamos o dejemos de hacer hoy, dependerá, sin exageración, que podamos construir un futuro alentador y promisorio o que debamos conformarnos con un panorama frustrante y mediocre”. 

¡¿Leí bien?!….debamos conformarnos con panorama ¿¡Frustrante?! ¿¡Mediocre!?

Mediocre es lo que el gobierno ha hecho mal y lo que ha dejado de hacer bien.

Mediocre es que el Gobierno en los últimos nueve años supuestamente ahorrando en gasto, haya creado sin justificación para hacerlo más de 3,000 plazas de Director General Adjunto, con ingresos mayores a 50 mil pesos mensuales, para darles empleo a los ex-empresarios familiares y amigos de la clase política en el poder, que fueron invitados al reparto del botín electoral,…Mediocre es permitir que en estos mismos nueve años continuen los insultantes sueldos de los trabajadores de PEMEX, CFE y Luz y Fuerza, (los que por cierto se sienten una raza laboral aparte e intocable), únicos funcionarios que además cuentan con prestaciones sindicales que llegan a duplicar sus ingresos, aún sabiendo lo que todos sabemos desde hace años, que éstas empresas prácticamente se encuentran en quiebra. 

Mediocre es que querer aplicar un 2% más de impuesto a todo el consumo (medicinas y alimentos), subir el ISR al 30%, y no gravar operaciones comerciales de sectores completos de la sociedad que no pagan impuestos. Que los que ganan mucho no paguen lo justo, apoyándose en artimañas contables de deducción, regimenes económicos especiales a tasa 0%, y vacios en las leyes fiscales,…Mediocre es la calidad de los servicios públicos federales que recibimos a cambio del pago de muchos y altos impuestos,…Frustración es que ante la tremenda desigualdad, entre ricos y pobres, los hombres y familias más ricas de México y el extranjero amasen mayor poder y riqueza comprando y vendiendo empresas y acciones en la Bolsa Mexicana de Valores y no paguen ni un solo peso de impuesto por ello,…Frustrante y Mediocre es la contradicción, al proponer dejar a 10,000 empleados federales de base y mando medio en la calle, sin trabajo, cuando la promesa de campaña era que éste sería el sexenio del empleo, ¿porque no comenzar liquidando a los 3,000 puestos de nivel superior que se han venido creando sin control?.

Mediocre es permitir que Elba Esther Gordillo siga al frente del sindicato de maestros, que ella dicte lo que se debe y no se debe hacer con la educación de nuestros hijos, los cuales todo mundo sabe constituyen el verdadero futuro alentador de nuestro país,…Frustración es que el Chapo Guzmán y Zhenli Ye Gon sigan libres y sin castigo por sus graves crímenes, y en contraste, que una indígena otomí, casi anciana, haya sido acusada del secuestro de seis federales, estando en la cárcel tres años, siendo totalmente inocente,…Frustrante es que aún gastando lo que se gasta contra el crimen organizado, la corrupción continue en las corporaciones policiacas federales y la violencia siga sin control en las calles,…Frustración es darse cuenta hoy que el demente de Vicente Fox y su pandilla robaron igual o peor que sus anteriores y no pusieron en práctica el cambio, el  cual ahora el gobierno retoma y refiere tanto, cuando la esperanza se puso en ellos desde hace ya esos nueve años. 

Estos son para mí solo algunos ejemplos de sentimientos que evocan un panorama Frustrante y Mediocre, actuales  y provocados por el gobierno, estoy cierto que hay más…muchos más, que cada persona que se tome la molestia de leer esto, pueda agregar, según su perspectiva. 

Sin duda, También mediocre es, que me sienta frustrado y molesto con todo lo escrito y visto y no pueda cambiar,…frustrado ante la impotencia de ver como mi gobierno gasta demasiado en donde no debería, contratos y compras multimillonarias en malas obras y servicios, cuya verdadera utilidad es la transa para el que compra y para el que vende, que se mal gaste gran parte del presupuesto en apoyos, subsidios, políticas y programas públicos, muchos de ellos duplicados e inoperantes, que no logran sus objetivos finales, debido a que no llegan a los sectores productivos para los cuales fueron diseñados, y se quedan en las redes y cuentas bancarias de prestanombres de funcionarios, líderes políticos, gremiales y empresariales. 

Señor Presidente ¡¡Este es el peor año económico en la historia contemporánea de México, no importando quien lo provoco!!…A la clase media a la cual pertenezco no le gustan sus nuevos impuestos y sus métodos para lograr el futuro alentador y promisorio al que se refiere, sencillamente porque creemos que hay otras opciones, es de justos apoyar a los que menos tienen o que de plano no tienen nada, cerrar las desigualdades cada vez más grandes entre las clases sociales, pero considero que la clase media no tiene porque cargar con la mayor parte del sacrificio. Yo no quiero que me quiten más de lo que ya ni tengo, mientras los pudientes y poderosos públicos y privados (todos sabemos quiénes son) siguen viviendo como reyes omnipotentes a costillas de la base tributaria mayoritaria, la clase media trabajadora cautiva fiscalmente, la cual se encuentra cada día más dañada económicamente.

Señor Presidente, si México hoy está en una encrucijada económica, lo único cierto es que no ha sido por culpa de su pueblo, el panorama frustrante y mediocre al que se refiere en su informe, sin exageración y si las cosas siguen así,  seguira siendo provocado en gran medida por usted y sus malas decisiones, y al ineficiente desempeño de sus colaboradores, que no han demostrado tener el suficiente conocimiento, experiencia, habilidad o talento para cambiar de fondo lo que está mal y hacerlo correctamente, ya basta de culpar a terceros de lo que no se ha querido hacer bien.

 

Mediocre.- De poco mérito, tirando a malo

 

Frustrante.- Dejar sin efecto un propósito contra la intención y acción de quien procura realizarlo.

 

carstens volando

 

Por: cosasdeduende

En términos generales el PAN perdió las elecciones haciendo todo lo necesario para conseguirlo:RESULTADOS06

La cruda de los excesos del torpe de Vicente Fox llego a la gente después de tres años, quien juzgó su irracional actuación y manifesto su desencanto ante el prometido cambio que aún llega. 

Gobernadores, Diputados, Senadores y Funcionarios Públicos, no hicieron bien su chamba política, porque muchos de ellos ni siquiera son panistas de convicción, carecen de ideología y de vocación de servicio público, son empresarios y negociantes soberbios y arribistas, cuyo único interés es el hueso o el sacar provecho personal a través de los beneficios que da el gobierno para traficar influencias. Un nuevo PAN ahora sin el apoyo de Elba Esther Gordillo y dividido por la lucha de poderes en fracciones, grupos y tribus como las del PRD, con la diferencia que étas son ”nice”.

Felipe Calderón en su primera prueba electoral como dirigente moral de su partido demuestra carecer de liderazgo y gobernabilidad, sin su mejor amigo y principal colaborador Juan Camilo Mouriño, por sí solo no tuvo la capacidad para operar un eficaz sistema para designar candidatos con buenos perfiles y arraigo regional, nombrándolos unilateralmente desde Los Pinos (al viejo estilo centralista priista), sin los acuerdos con los actores locales, quienes son los que tienen el verdadero pulso político. 

El efecto de en una crisis financiera, que si bien es mundial, en México apenas a principio del presente año el Secretario de Hacienda calificó como un “simple catarrito” lo que en todos los países desde hace más de un año se veia como una pandemia de influenza mundial, que provocaría éste año un alto indice de desempleo y menos 8 puntos del PIB (mayor caída de este indicador en cualquier país del mundo que tiene tratos comerciales con EU). 

El Gobierno ésta destinando un alto porcentaje del presupuesto en la llamada guerra contra la inseguridad y el narcotráfico (bandara de la campaña electoral panista), guerra que la gente aprecia que no se esta ganando, al contrario, parece interminablemente perdida, la violencia continua en aumento, cada vez que se detienen o matan a líderes o miembros de éstas mafias, aparecen cientos o miles más, y ese valioso dinero considera que mejor se debería de gastarse en educación, generación de empleos, salud y bienestar general para el pueblo. 

Noche triste en la cede del PAN

Noche triste en la cede del PAN

Los grandes medios masivos de comunicación (televisa, tv azteca, alguns cadenas de radio) a los que desde de San Lázaro se les quito el negocio multimillonario de la difusión pagada en campañas electorales,  mantienen un ataque enfermizo y permanente, desacreditando  todo lo que huela a política y a político, eso sí, arremeten contra todo, independientemente del color que éste sea, azul, rojo o amarillo, pero que en éste caso afecto más a los azules, por ser el partido en el poder, ésta campaña de desprestigio de la vida pública desalentó la participación de nuestros jóvenes y de la ciudadanía en general,  fomentando la abstención y el voto nulo, llevandose entre las patas además el fortalecimiento de la democracia tan necesaria en nuestro país. 

A  familiares y amigos del Presidente, y de la primera dama, cada vez más se les encuentran metidos en negocios millonarios, no emanados de sus esfuerzos personales, si no de sus contactos con funcionarios del Gobierno Federal.

Por si todo lo anterior fuera poco, Calderon avala el desempeño del ”pesado” de Germán Martínez, como Presidente Nacional del PAN, quien al no tener capacidad y oficio, como mecanismo de defensa ante sus carencias se convierte en una especie de “Frankenstein” mezcla Fox y López Obrador, haciéndose el chistosito e insultando todo el tiempo a sus adversarios políticos, sin poner sobre la mesa de debate  propuestas verdaderas.….y por su propia boca murió el pez, con su brillante declaración…. “están con Felipe Calderón o están contra él”……ni hablar, ante ese absurdo reto, el 5 de julio……..México le contesto.

En política la soberbia se paga con la humillación

Por: cosasdeduende

VOTO 10Hace varias semanas ha venido cobrando fuerza una postura que llama a la ciudadanía a no votar en las próximas elecciones del 5 julio, o bien por acudir a las urnas y ANULAR EL SUFRAGIO.

El objetivo principal de esto es protestar en esa forma contra una clase política ineficiente y viciada, y contra partidos que son antidemocráticos en su vida interna, que en realidad no representan los intereses de la mayoria de los ciudadanos, y que están dirigidos por élites que solo buscan satisfacer sus ambiciones personales y las de sus cuates. Se dice también que ese voto de castigo es una manera para obligar a los políticos a hacerse cargo de su descrédito y a propiciar, en consecuencia, que escuchen a la sociedad y atiendan sus legítimos reclamos.

Entiendo los argumentos de quienes buscan impulsar esta postura, finalmente están en su derecho, pero no los comparto por las siguientes razones:

En el diseño legal que tiene México actualmente no existe la posibilidad de distinguir, entre los votos anulados con motivo de una protesta, y aquellos que suponen un mero error humano. 

No es cierto que todos los partidos sean iguales. Existe un evidente descontento hacia algunos políticos que los representan, pero también hay varios aspectos de gran importancia social que los distinguen y que suponen posicionamientos diferentes en torno a temas tan importantes como son: la despenalización del aborto, la pena de muerte, el modo de combatir al crimen organizado, la manera de enfrentar la crisis económica, el tipo de reforma fiscal que se plantea, la actitud frente a la desigualdad y la pobreza, etc, etc. 

La Cámara de Diputados se va a integrar en su totalidad, con independencia del número de abstenciones o de votos nulos, y por supuesto nada garantiza que los partidos tomen nota del reclamo que se les pretende hacer con la anulación del sufragio.

Para mi es más factible que un ciudadano responsable y con cierta ideología que vota por un partido, tenga la autoridad moral para reclamarle a éste o a sus representantes las razones y motivos de su actuación o castigarlo con el voto en contra en una proxima elección. A fin de cuentas, una baja votación no supone de ninguna manera que se incremente el principio de rendición de cuentas, al contrario. 

Finalmente, y esta es mi razón más importante, el llamado a no votar o anular el voto no hace otra cosa más que hacerle el juego, conscientemente o no, a las posturas encarnadas por los grandes grupos de interés económico y mediático, que desde hace muchos años han venido presentando un sistemático descrédito de la política, de los políticos y de los partidos…….Basta ver los noticiarios importantes de la televisión para entender ésto.

Detrás de ese discurso se esconden peligrosas intenciones autoritarias. Se trata de aquellas voces que cotidianamente abonan al desprestigio de la política y del Estado con la evidente intención de hacer prevalecer sus propios intereses. La debilidad institucional sólo conviene a unos cuantos, a aquellos que apuestan por la personalización de la política o a aquellos grupos de presión que buscan imponer sus propios  intereses. No hay que olvidar que sin instituciones políticas (partidos) y sin congreso plural, la verdadera democracia no existe.

Considero que algunas de las cosas que tenemos que hacer como sociedad son: Primero que nada evitar hacerle al borreguito, impedir las salidas falsas; Estudiar las curriculas y las propuestas de los diferentes candidatos, para tomar una mejor decisión de voto; Dentro de nuestras posibilidades y en diferentes áreas colaborar con organizaciones e instancias sociales o políticas de participación ciudadana; Encontrar verdaderos mecanismos de exigencia no sólo durante las elecciones, sino de manera permanente para demandar a la clase política comportarse a la altura de los grandes témas y graves problemas que afrontamos, y en general involucrarnos más junto con nuestras familias en la vida política de nuestro país.

por:  cosasdeduende

 En una fría mañana de enero, un hombre se apostó en la entrada de una estación del metro de Washington y se puso a tocar el violín. Durante 45 minutos, los que pasaban escucharon pasajes de las seis piezas de J. S. Bach que fueron ejecutadas. Como era hora pico, se calcula que por allí pasaron miles de personas, la mayoría dirigiéndose directamente al trabajo.

En los tres primeros minutos, un señor mayor se dio cuenta de que había alguien tocando. Frenó el paso, miró por un instante, y siguió su camino.

Inmediatamente después, el violinista recibió su primera propina un billete de un dólar que dejó caer una mujer que ni siquiera se detuvo a preguntarse qué música estaba siendo interpretada. Un poco más tarde, alguien se apoyó en una columna, donde permaneció unos cinco minutos. Luego miró al reloj y se fue en dirección a los trenes.

El primer ser humano que realmente prestó atención a lo que allí estaba sucediendo fue un niño de unos tres años. Su madre tenía prisa, pero el niño insistía en escuchar un poco más. No hubo manera: se lo llevaron a rastras, aunque él mantuvo todo el tiempo la cabeza vuelta hacia atrás. Ocurrió lo mismo con otros niños: todos los padres, sin excepción, forzaban a sus hijos a seguir caminando tras esperar allí con impaciencia entre dos y tres minutos.

Durante los 45 minutos que estuvo tocando, el violinista consiguió 32 dólares y tuvo seis espectadores. Al final no hubo aplausos, ni nadie que pidiese un encore. Una mujer, en un momento dado, dijo que lo había visto el día anterior (ella fue la única persona que paró de verdad para escucharlo) y añadió que sentía una gran admiración por su trabajo. El violinista se llama Joshua Bell, y el experimento fue completamente filmado por el periódico Washington Post. Dos días antes del experimento del metro, Bell había llenado un teatro de Boston con espectadores que, como mínimo, pagaron 100 dólares para escucharlo. Tanto en el teatro de Boston como en la estación de metro, el músico empleó un Stradivarius, un violín valorado en 3.5 millones de dólares. Las piezas interpretadas se consideran las más difíciles de Bach para tal instrumento. Cuando el periodista le preguntó lo que había sentido, Bell no escondió su decepción: las personas eran incapaces de reconocer la belleza si no se encontraban dentro de los parámetros considerados normales para poder apreciar una obra de arte. 

La idea del periódico Washington Post fue justamente ésa: realizar un ensayo sociológico sobre el comportamiento del ser humano. Las personas, al pasar junto a algo absolutamente sublime, teniendo en ese momento otras ideas en la cabeza (en este caso concreto, la ida al trabajo, con la incapacidad de distraer la atención hacia lo que sucede alrededor, más la tendencia a pensar ”todos los músicos que tocan en la via pública son unos fracasados que no consiguen ir más allá de un límite ínfimo de talento”) no le prestan la más mínima atención.

¿Tu te habría detenido a escuchar a Joshua Bell? Yo…no lo sé. Creo que no, como todo el mundo, también estoy condicionado por los tontos prejuicios del arte, como son: la falsa publicidad, lo comercial, los teatros de lujo con vip’s de etiqueta y joyas, precios caros, y cosas por el estilo. Pero el experimento tambien me puso una alerta, si no disponemos de un momento para pararnos y escuchar a uno de los mejores violinistas del mundo, ¿qué cantidad de otras cosas bellas nos estamos perdiendo en nuestras vidas?   

   

 El enlace del experimento, con las reacciones de Bell y los videos de los 45 minutos, es el siguiente: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721.html

 

 

Hace tiempo llego a mis manos un interesante artículo de una psicoterapeuta Martha Herrera en el cual asegura: ….Las mujeres en la actualidad aún conservan la expectativa de encontrar a un hombre guapo, rico, maduro, estable, inteligente, que cambie pañales, que lleve a los niños a la escuela, que sea una excelente pareja, tierno, que externe sus emociones, que no tenga amigos, que no tome, que no fume, que no pida relaciones intimas cuando ella está enojada, etc, etc…

…Los hombres, entre tanto, siempre buscaran a la mujer de sus sueños: bonita, con buen cuerpo, productiva, inteligente, que desee uno o dos hijos cuando lo decida, buena madre, que no pida dinero, que sea autosuficiente, independiente y autónoma, que colabore en la economía familiar y que cuide a los niños, que respete a los amigos, excelente anfitriona, que lave, planche, cocine y tenga bien arreglada la casa, además de que se de tiempo para cuidar su apariencia, etc, etc…

La doctora dice… con la revolución sexual y el feminismo se rompió el equilibrio tradicional entre las características que correspondían a los hombres y las que estaban destinadas a las mujeres. Los varones se asustan frente a las mujeres que compiten con ellos en su espacio económico-laboral ya que a menudo perciben mayores ingresos y están más calificadas que ellos, y esa amenaza a veces se extiende al campo sentimental. Influye también que se dividieron los roles, pero nunca quedaron delineados. Ahora la mujer tiene más actividades que antes, porque debe estudiar, trabajar y atender familia, hecho que resulta desconcertante para ambos.

Me he dado cuenta que las expectativas de amigos y amigas cercanas (de diferentes edades, solteros, separados o divorciados) que no tienen pareja son diferentes, irreales y poco objetivas.  Muchos de ellos no tiene ni siquiera un proyecto personal de vida, además de que por miedo al fracaso y/o por egoismo son incapaces de expresar lo que sienten y esperan uno del otro.

No soy psicoterapeuta, pero sé perfectamente que en la vida nada es gratis ni facil.  Los hombres y las mujeres en esencia siempre hemos sido los mismos, aunque las circunstancias sí que han cambiado y en cuestión de relaciones de pareja, no tan positivamente, hoy el status económico tiene más valor que la honestidad de un sentimiento, ya casi no existe el acto de conquistar a alguien, se quiere todo fácil y desechable, se cambia de pareja cada dos años como se cambia de teléfono celular, o a veces antes (recuerdo a una amiga decir….. ese hombre con el que salgo me gusta como para mi primer marido),  si no me sirves “next”, no creo que esto deba de ser así, no se puede pensar en matar algo que aún no tiene vida, nadie madura de la noche a la mañana, la vida nos alcanza para irnos moldeando según nuestras experiencias, metas e intereses,  las parejas están integradas por dos seres inacabados, que tendrían que estar conscientes de que van a esculpirse juntos, pero eso sí, con proyectos personales de vida si no iguales, si muy similares.

Anhelar un príncipe azul o una mujer ideal no creo que esté mal, pero sí creo que puede llegar a convertirse en un obstáculo para la felicidad en pareja, a lado de un ser humano de carne y hueso, con cualidades y defectos que como todos necesita comprensión, tolerancia y amor para modificarse poco a poco. Sin duda, si las relaciones se rompen cada día más rápido, es precisamente porque no están dispuestos a pagar el precio de trabajar para forjar una relación real, sincera, basada en verdadero amor y confianza, que no solo sea la calentura, sino prueba constante de respeto, lealtad y mucha comunicación.

La doctora Herrera concluye… mientras trabajan muchisimo, estudian licenciaturas, maestrías y doctorados, hombres y mujeres no se dan tiempo para “habilitarse en pareja”, para hablar de sí mismos y de lo que esperan de una relación. Todo eso se queda guardado y, cuando el tiempo los alcanza deciden tener un compañero, suponen que, como por arte de magia, contaran con habilidades que nunca desarrollaron, porque nunca se dieron tiempo para hacerlo.

Para relacionarse con otra persona hay que estar dispuesto antes que otra cosa a respetar, a negociar, a manejar enojos, a discutir (no pelear) porque aunque existan puntos de vista y formas de vida diferentes, es posible conseguir objetivos que satisfagan a los dos, pero eso cuesta, quizás el problema radica en que nadie desea comprometerse a entablar la lucha por lograrlo.

Demasiado egoísmo, digo yo.  Cada día son más las mujeres y hombres, de todas las características personales y clases sociales que ven pasar los años sin encontrar pareja.  Personas, que se encuentran frente al mismo problema, solteros que se han quedado atrapados en un espacio dentro de la sociedad actual, paradójicamente muy limitado en tiempo, distancias, diversiones y actividades comunes, y se les dificulta mucho encontrar personas en su canal y similar situación, ya no se diga para casarse, sino simplemente para acompañarse y entablar una buena amistad.

Es verdad también que la soledad no es exclusiva de aquellas personas que son solteras. Hay mujeres y hombres que aún estando rodeadas de mucha gente llegan a sentirse muy solas, y a sufrir de carencias afectivas, también entre mujeres y hombres casadas, que comparten su vida con su pareja, es frecuente encontrar “solas (os) acompañadas (os)”.

Para poder amar verdaderamente hay que renunciar a creer que el amor es solo el fin de la soledad, y estar dispuestos a aceptar dos soledades, la del otro y la propia. Cuando alguien sueña con encontrar la mujer ideal o el príncipe azul para ser felices, siempre tendrá que plantearse con toda seriedad y sinceridad si no está mal, porque un mundo así solo se da en las novelas, pero no en la vida real, donde se está dispuesto para hombres y mujeres el amor y la plenitud, pero también el sufrimiento y los fracasos, la aceptación y el rechazo, sin embargo, pese a todo se debe  seguir intentando permanente alcanzar el amor y la felicidad,  y si es en pareja…. mejor.

“¡…Sí..!. ¡Yo te amo como eres!”… …Aunque tú no correspondas a mis sueños y a mis esperanzas, tu realidad me da mucho más regocijo que mis sueños…”

Por….cosas de duende

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