En términos generales el PAN perdió las elecciones haciendo todo lo necesario para conseguirlo:
La cruda de los excesos del torpe de Vicente Fox llego a la gente después de tres años, quien juzgó su irracional actuación y manifesto su desencanto ante el prometido cambio que aún llega.
Gobernadores, Diputados, Senadores y Funcionarios Públicos, no hicieron bien su chamba política, porque muchos de ellos ni siquiera son panistas de convicción, carecen de ideología y de vocación de servicio público, son empresarios y negociantes soberbios y arribistas, cuyo único interés es el hueso o el sacar provecho personal a través de los beneficios que da el gobierno para traficar influencias. Un nuevo PAN ahora sin el apoyo de Elba Esther Gordillo y dividido por la lucha de poderes en fracciones, grupos y tribus como las del PRD, con la diferencia que étas son ”nice”.
Felipe Calderón en su primera prueba electoral como dirigente moral de su partido demuestra carecer de liderazgo y gobernabilidad, sin su mejor amigo y principal colaborador Juan Camilo Mouriño, por sí solo no tuvo la capacidad para operar un eficaz sistema para designar candidatos con buenos perfiles y arraigo regional, nombrándolos unilateralmente desde Los Pinos (al viejo estilo centralista priista), sin los acuerdos con los actores locales, quienes son los que tienen el verdadero pulso político.
El efecto de en una crisis financiera, que si bien es mundial, en México apenas a principio del presente año el Secretario de Hacienda calificó como un “simple catarrito” lo que en todos los países desde hace más de un año se veia como una pandemia de influenza mundial, que provocaría éste año un alto indice de desempleo y menos 8 puntos del PIB (mayor caída de este indicador en cualquier país del mundo que tiene tratos comerciales con EU).
El Gobierno ésta destinando un alto porcentaje del presupuesto en la llamada guerra contra la inseguridad y el narcotráfico (bandara de la campaña electoral panista), guerra que la gente aprecia que no se esta ganando, al contrario, parece interminablemente perdida, la violencia continua en aumento, cada vez que se detienen o matan a líderes o miembros de éstas mafias, aparecen cientos o miles más, y ese valioso dinero considera que mejor se debería de gastarse en educación, generación de empleos, salud y bienestar general para el pueblo.

Noche triste en la cede del PAN
Los grandes medios masivos de comunicación (televisa, tv azteca, alguns cadenas de radio) a los que desde de San Lázaro se les quito el negocio multimillonario de la difusión pagada en campañas electorales, mantienen un ataque enfermizo y permanente, desacreditando todo lo que huela a política y a político, eso sí, arremeten contra todo, independientemente del color que éste sea, azul, rojo o amarillo, pero que en éste caso afecto más a los azules, por ser el partido en el poder, ésta campaña de desprestigio de la vida pública desalentó la participación de nuestros jóvenes y de la ciudadanía en general, fomentando la abstención y el voto nulo, llevandose entre las patas además el fortalecimiento de la democracia tan necesaria en nuestro país.
A familiares y amigos del Presidente, y de la primera dama, cada vez más se les encuentran metidos en negocios millonarios, no emanados de sus esfuerzos personales, si no de sus contactos con funcionarios del Gobierno Federal.
Por si todo lo anterior fuera poco, Calderon avala el desempeño del ”pesado” de Germán Martínez, como Presidente Nacional del PAN, quien al no tener capacidad y oficio, como mecanismo de defensa ante sus carencias se convierte en una especie de “Frankenstein” mezcla Fox y López Obrador, haciéndose el chistosito e insultando todo el tiempo a sus adversarios políticos, sin poner sobre la mesa de debate propuestas verdaderas.….y por su propia boca murió el pez, con su brillante declaración…. “están con Felipe Calderón o están contra él”……ni hablar, ante ese absurdo reto, el 5 de julio……..México le contesto.
En política la soberbia se paga con la humillación
Por: cosasdeduende
13 julio 2009 at 5:00 PM
El PAN ahora paga la factura de la desilución y desaliento de los que creyeron en el cambio luego de 9 años de inmovilísmo griz y corrupción. Ademas, por su torpeza,es claro que ha dejado de ser el socio “funcional” de los verdaderos barones del Sistema.
Saludos.
13 julio 2009 at 7:30 PM
Te envío esta lectura recomendable
Raymundo Riva Palacio
El Financiero
¿Y todo es culpa de Germán?.
Al arrancar la campaña electoral, Germán Martínez tenía muy claro que, aun como presidente nacional del PRI, no tendría fácil acceso a los medios. Su relación con ellos era mala, sus relaciones con periodistas atropelladas y su imagen general negativa. No tenía opción, decían sus cercanos, o hacía una campaña agresiva o pasaría inadvertido. El planteamiento estratégico fue, por la alta popularidad del presidente Felipe Calderón, llevar al electorado a un voto sobre el régimen, lo que dio origen a los espots sobre expresidentes del PRI subrayando sus aspectos negativos, y al discurso maniqueo de quien no estuviera a favor del presidente en la lucha contra el narco estaba del lado del crimen organizado, y las acusaciones a priistas de estar coludidos con delincuentes.
La estrategia, para ese fin original, tuvo éxito. Martínez empezó a fijar la agenda de discusión, a puñetazos y patadas, y a llevar al PRI a los términos que él deseaba. Pero era muy desgastante, y los estrategas del PAN admitían, desde hace tres semanas, que si no impedían que el PRI alcanzara la mayoría y evitaban una caída importante de su partido, el presidente tendría en Martínez la pieza desechable. Apenas hace una semana, Martínez confiaba en que mantendrían los estados que ya gobernaban y que lucharían por Sonora, previendo que como no iban a alcanzar la cifra de 206 diputados que dejó hace tres años el entonces líder Manuel Espino, la extrema derecha del PAN buscaría arrebatarle la cabeza.
Los resultados del domingo salieron bastante más malos del peor escenario, por lo que, como anticipaban sus consejeros, el presidente dispuso de él. Calderón necesitaba quitarlo para allanar el camino a una negociación con el PRI y minimizar los ataques de la extrema derecha del PAN. Martínez optó por la vía institucional y el lunes que anunció su renuncia, asumió la responsabilidad plena de la derrota electoral, tratando de que todos los golpes queden circunscritos a él, sin repartir más daño. Sin revolverle el problema a Calderón de la negociación con el nuevo Congreso, ni neutralizar la cruzada que lanzarán los extremistas del PAN para quedarse con el partido, hay un problema adicional que está pasando inadvertido, que parte de la pregunta si Martínez y su estrategia, son realmente los únicos responsables de la debacle panista en esta elección.
La primera exploración a la derrota del partido sugiere matices cuyas explicaciones van más allá de la conducción de Martínez. A diferencia del PRI, donde fueron los gobernadores quienes hicieron el trabajo político nacional, en el caso del PAN decisiones emanadas de Los Pinos y partido alteraron los tejidos estatales y generaron conflictos entre los panistas. El caso paradigmático, por visible, es el de San Luis Potosí, donde el gobernador Marcelo de los Santos, que tenía un candidato propio para sucederlo, fue forzado a aceptar la candidatura de Alejandro Zapata Perogordo, su enemigo político.
Zapata Perogordo incurrió en errores fundamentales durante la campaña, de soberbia y negligencia, pero la reprimenda del PAN cuando su amplia ventaja comenzó a reducirse no fue lo suficientemente enérgica. El candidato del PRI, en alianza con el Verde y el PSD, Fernando Toranzo, fue seleccionado por encima de priistas, que se quejaban de su panismo. Cierto. Toranzo fue secretario de Salud de De los Santos, quien lo arropó como su candidato. No hubo movilización gubernamental a favor del PRI, pero tampoco hubo apoyo de De los Santos para el panista. El gobernador dejó sin movilidad a Zapata Perogordo, que se reflejó con una caída de cuando menos 70 mil votos de 2003 a la fecha, y en un incremento de casi 60 mil votos para el PRI.
Problemas internos del PAN, mal procesados desde el centro, también se dieron en otras partes. Guadalajara es un buen ejemplo. Por decisión presidencial, se le otorgó todo el apoyo al ex secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, para que colocara los candidatos que deseara en la alcaldía de Guadalajara y en la mayoría de los distritos federales. Igualmente se doblegaron los deseos del exgobernador y secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, y se limitó al gobernador Emilio González Márquez en la imposición de candidatos. El estado que fue granero de votos en las elecciones presidenciales de 2006 y 2003, que era motor de victorias panistas, cayó ante el PRI, y Guadalajara se convirtió en su derrota más dolorosa. No para Cárdenas o González Márquez, que pertenecen al ala extrema del PAN, sino para todo el equipo de Calderón.
También hubo descuidos de otro tipo que no se solucionaron. Querétaro, donde se dio la mayor sorpresa al cambiar de partido la gubernatura, es el mejor estudio de caso. Lejano del radar político nacional, durante poco más de año y medio el gobernador Francisco Garrido Patrón se metió en una serie de escándalos personales que se ventilaron en público. El más grotesco se dio cuando su esposa decidió expulsarlo de la Casa de Gobierno del Estado, lo que desencadenó un pleito conyugal ventilado abiertamente, y que se solucionó finalmente con que ninguno de los dos viviría en la residencia que, por cierto, pagan los contribuyentes. Le imputaban sus paisanos que no gobernaba y que se dedicaba más a la frivolidad. Estaba apoyado por El Jefe Diego Fernández de Cevallos, pero no le alcanzó: perdió casi cien mil votos de los que obtuvo en 2003, y el poder.
Las microhistorias sobre la derrota del PAN son abundantes, y muestran un mosaico de imposiciones desde el centro, mal procesamiento de problemas locales, traiciones, y desmovilización. El análisis más detallado del porqué de la debacle permitirá, a quien observa desde afuera, asomarse a un PAN que no ha podido cuajar como gobierno, que lejos de ser congruente con su histórica lucha por la democracia ha importado actitudes autoritarias, y que el problema más severo de legitimidad y poder que tiene el presidente Calderón hoy en día es, paradójicamente, con su partido.
14 julio 2009 at 10:21 PM
Gracias Paty por compartir el artículo de Raymundo Riva Palacios……Claro está, German no es el único responsable…..que me dices del Gobernador de Jalisco, Emilio González que en pleno evento, ebrio le mento la madre a su pueblo…..y el gober de Morelos que se la pasa defendiendo al narco de su estado…..o el candidato a gobernador de Nuevo León, declarando abiertamente que desde hace mucho pacta con los lideres de las mafias, la verdad es que hubo un sin fin de tonterias
13 julio 2009 at 8:22 PM
Hola Lalo
Bueno tu articulo, te doy mi correo para que me envies tus publicaciones, saludos
14 julio 2009 at 4:34 PM
Pues yo creo que quien esta cobrando la factura no es el PAN sino el pueblo, y se ve reflejado en las calles; gente sin empleo, corrupción, delincuencia y la mejor parte se lo llevan los narcotraficantes. Y la culpa no la tiene el PAN sino el pueblo mismo por votar por un partido sin saber quienes lo integran este, recuerdo el momento de “Vicente Fox” ” los amigos de fox” ¿cuantos niños fresas no estaban felices y decian… el cielo se pinto de azul… ahora no dicen la realidad que es “el cielo esta pintado de rojo, pura sangre, pobreza y delincuencia” esto es ridículo, muchos países y primer munditas ya pasaron por esto y aprendieron a VOTAR mas no hacerse “fan” de un partido. Hay que votar por el candidato y su trayectoria y variemos las camaras para una verdadera democracia con gente con experiencia mas no de niños que van por el hueso. Aun recuerdo ver en estas elecciones una manta diciendo…”Vota por la candidata mas joven…PRD” Carajooo!!!.
Es mi humilde opinión, Saludos a todos. Buen artículo Lalo!
14 julio 2009 at 10:41 PM
Gracias Vic por tu participación…diagamos que hay que votar por el candidato (si no el mejor), si el que sea más afin a nuestra muy personal visión de país y sociedad, el que se acerque más a lo que queremos y como lo querenos. Que más o menos este preparado. Que sea solvente moralmente y sobre todo que este dispuesto a rendir cuentas de su actuación para que lo podamos juzgar si no cumple con lo que prometió.